Dueño de un humor mordaz, ácido e irónico, Roberto Pettinato impuso un estilo en la televisión argentina. Sus cabellos pasaron por los más diversos colores y hasta llegó a usar un casco que simulaba el peinado de Gokú, un dibujo animado japonés. Afirma que se lava el pelo con el champú de su perra. “Fue el único champú que me dejaron libre. Tampoco creo que se caiga. Mi perra lo tiene entero”, se defiende.
Es un coleccionista muy particular: posee más de 150 trajes, uno más extravagante que el otro, que suele vestir en cada aparición pública. “(Mauricio) Macri siempre me elogiaba los trajes”, dice cuando alguien le pregunta por ellos. También colecciona zapatos, figuritas, discos, revistas y objetos extraños. “Lo más raro que tengo es una cabeza de jíbaro”, sostiene orgulloso.
Pettinato es una persona inquieta que necesita estar haciendo cosas todo el tiempo. Duerme no más de cinco horas por día y necesita de cinco almohadas para hacerlo placenteramente. A lo largo de su vida encaró decenas de proyectos en diferentes áreas, desde la música (fue saxofonista de la legendaria banda de rock Sumo) hasta la televisión (ganó el Martin Fierro 2006 por la mejor conducción masculina), pasando por la literatura, la edición de una revista, la escritura de columnas de humor y hasta la conducción de programas de radio.
Posó desnudo para la tapa de uno de sus discos y fue objeto de burlas en el país y en México. “Era Photoshop”, dice con una sonrisa de oreja a oreja cuando le recuerdan el tema.
Sostuvo fuertes peleas con Luis Majul, Mario Pergolini y Marcelo Tinelli, entre otros personajes del medio, y en cada una de esas peleas mantuvo la chispa y el buen humor, salvo cuando se agredió a su familia. “Te destruyo si te metes en mi intimidad, con mis hijos o en el útero de mi esposa”, amenazó públicamente al conductor de Caiga Quien Caiga.
Trató siempre de cuidar su vida privada, pero igual no pudo evitar que trascendiera la escandalosa separación de su segunda esposa, quien lo denunció por violencia familiar y adulterio. Superado éste trago amargo de su vida, se casó nuevamente. La elegida fue la artista plástica Karina El Azem, después de tan sólo siete meses de noviazgo. Al casamiento por civil fueron invitadas ocho personas, entre las cuales no se encontraban sus hijos.
Roberto Pettinato, quien no hace mucho pasó la barrera de los cincuenta, no cree en la reencarnación. “No creo en el cielo vendido por los católicos, ¡pero es mejor que tener que volver a la Tierra!”, manifestó en uno de los últimos reportajes que dio.
Las vueltas de la vida me han llevado a conocer a Peti desde q el tenia 18 años y dirigia un pasquin under llamado "La ballena", en la q quise escibir un sosegado articulo sobre las condiciones culturales en la Dictadura. Obvio q me la censuro, asi q discuti mucho con el, comprobando q era un hijo de puta. Con los años es logico q la gente cambie , fisicamente y de opiniones y puntos de vista. El no.Con su aparicion en los medios y sus opiniones no pude pensar lo contrario.
ResponderEliminarSigue siendo un hijo de puta q regalo su culo al q mejor le pagaba.