
Ni bien llegaba a sus oídos alguna canción de Nightwish, o escuchaba la dulce voz de Tarja, un terremoto de recuerdos y pensamientos tenían epicentro en su cabeza de inmediato. Y en todos aparecía ella, con su sonrisa, con su alegría. No se podía librar de esas imágenes por más que quisiera, aunque de todas formas no quería.
Esa sensación que recorría sus venas era indescriptible. Para un hombre frío como él, que le pasara esto era demasiado placentero. Le recordaba que todavía estaba vivo, que todavía sentía. Se preguntaba si a ella le pasaría lo mismo con cada canción de Nigthwish, pero se respondía automáticamente que no, que era una locura.
Llegó a su casa a eso de las diez. El gato salió a saludarlo sin demasiada efusividad, más por interés que por otra cosa. Todas las noches lo mismo: llegar, alimentar al gato, bañarse, cenar, leer y dormir. Esa noche decidió variar; hacía mucho que no escuchaba a Nightwish. Dejó el libro en la misma página que cuando lo había agarrado y buscó su disco preferido. Play.
Se dejó caer en la cama hacia atrás. Tapó sus ojos con su antebrazo derecho y se tomó la panza con la mano izquierda. Ella no tardó en invadir la oscuridad. Apareció con su sonrisa e iluminó su espectro y la sensación que nunca pudo describir se apoderó de todo su ser. Stop.
Se levantó con los ojos humedecidos. Hacía mucho tiempo que esa humedad no hacía borrosa su realidad. El gato lo miraba con desconfianza desde el rincón de la habitación mientras él se dirigía al baño. Se lavó la cara, se miró al espejo y no le gustó lo vio. Volvió a la habitación. Tomó el libro y se acostó. Miró al gato que ni siquiera le prestaba la mísera atención de antes. Suspiró, apagó la luz del velador y se quedó con el libro en las manos, mirando hacia la ventana.
Sabes que me gustan tus textos de amor...siempre te los pido...GRACIAS!!!
ResponderEliminarTengo un iman con esta pagina...no logro desprenderme.
Beso.