lunes, 2 de febrero de 2009

Expositrópolis: Capítulo III.
La gran batalla



Aún no habían dado las ocho, pero el sol ya había asomado en Expositrópolis. Los primeros rayos comenzaban quemar mientras, desde lo alto de una ventana, Gelman abría sus ojos a un nuevo día. Se desperezó con ganas y como cuando un ciego toma sus gafas, se agarró de su inseparable lazarillo Pete.

Juntos, como cada tarde, cada noche y cada amanecer, salieron de la cucha a pasear por la gran cuidad. No muy lejos de ahí, MasterMiku, fornido villano deportista y dueño de un jopo capaz de cautivar hasta al más calvo de los individuos, ingresaba en “ExposiSport”, un local de venta de indumentaria y accesorios deportivos para superhéroes y villanos, en busca de una buena raqueta niquelada con mango reforzado en goma agarchatada.

Después de ser atendido, MasterMiku, aprovechando el reflejo que ofrecía la vidriera del local, se miraba y acariciaba el jopo, fuente de sus superpoderes, mientras esperaba al vendedor que seguramente llegaría con su raqueta nueva.

A todo esto, Gelman, que casualmente pasaba por el lugar, observó el jopo de MasterMiku y pensó: “Uy, que buen jopo tiene este chabón. ¿Cuál será su secreto? Má si, yo le pregunto, espero que no se enoje”, y posteriormente ingresó al local.

En el fondo –dado que el local es uno de los lugares más populares de la cuidad-, se encontraban mirando unos trajes los famosos X-Men: Cíclope, Bestia, Magneto, Dr. X y su hija, la rebelde X-Girl.

Hasta ese momento, todo transcurría normalmente: superhéroes y villanos comprando, otros mirando precios, otros conversando con los vendedores, etc. Pero algo interrumpió la tranquilidad: X-Girl comenzó una fuerte discusión con su padre.

“Te dije que yo no rompí la rueda de tu silla, fue Guepardo” lo increpaba ella, a lo que su padre respondió: “No me grités mocosa, yo te vi jugando con mi silla anoche”.

Gelman, que justo estaba por entablar un diálogo con MasterMiku, decidió ingenuamente meterse en la trifulca. “Disculpen” sostuvo tímidamente, a lo que agregó: “Señor, su hija me parece sincera, no creo que ella le haya roto la silla”. Esta interrupción fue bien recibida por X-Girl, no así por Dr. X, quien manifestó: “¿Y vos quien carajo sos? Muchachos, todos a él”.

En ese instante comenzó una batalla generalizada llena de “pums”, “biams”, “cracks”, “atchis”, “salud”, “kapums”, y “pufs”. Bestia le mordía la oreja a Gelman, Cíclope pateaba a un vendedor caído, el Dr. X se probaba unas zapatillas, X-Girl arrojaba todo tipo de objetos contra todos, MasterMiku, con un casco puesto para proteger su jopo, repartía puñetazos a más no poder mientras, telepáticamente, llamaba a su amiga Elisa V y Pete, montado en una bicicleta Mountain Bike rodado 28, atropellaba a cualquiera que se interpusiera en su camino hacia la salida.

La batalla parecía no tener fin hasta que Pete logró salir rompiendo la vidriera con su bicicleta. En ese preciso momento, Santicat se hizo presente y, con gran agilidad, le quitó el casco a MasterMiku y posteriormente le acható el jopo, dejándolo muy débil tirado en el piso. Mientras tanto, Gelman logró revertir la situación comprometedora en la que se encontraba y le aplicó una toma candado a Bestia, a pesar de que éste pedía piedad. X-Girl noqueó con una pesa de 20 kilos a Cíclope y Magneto, quien se encontraba detrás del mostrador, atrajo (por su poder magnético) la pesa hacia su cabeza y también cayó noqueado.

Por su parte, la silla del Dr. X quedó enganchada en medio de tantas cosas destrozadas, por lo Que no podía moverse para impedir que su hija X-Girl se escapara con los buenos de Gelman, Pete y Santicat.

Dos horas después, Elisa V llegó al lugar y entre tanto destrozo logró identificar a su amigo MasterMiku que estaba debajo de una estantería, “¿Qué pasó? ¿Para qué me llamaste?” –le preguntó telepáticamente en alemán, a lo que el temible MasterMiku, usando la misma vía de comunicación le Respondió: “¿Recién llegás? Te llamé hace como dos horas.”

Minutos después, mientras los vendedores acomodaban el local y los X-Men se ponían de pie para irse, MasterMiku y Elisa V concluyeron que la llamada telepática había tardado en llegar culpa del casco que villano llevaba puesto en ese momento. Entonces, Elisa V, mirando el cielo, sentenció: “Viste que sos pelotudo, ¿no? Pero no importa, esta pelea recién empieza y el que hizo esto lo pagará muy caro”.

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