viernes, 13 de marzo de 2009

Expositrópolis: Capítulo IV.
Por una bolsa de dinero



El hombre se despertó decidido. Había soñado toda la noche con un paraíso terrenal, mujeres parecidas a Xuxa a los 17 años y mucho dinero. Pero, lamentablemente, al abrir los ojos recordó la triste realidad: no era más que un simple mayordomo con mucha información que, hasta el momento, no había sabido (o querido) utilizar a su favor. Sin embargo, esa mañana decidió cambiar su destino.

El señor de los Pasillos, tal su nombre artístico, trabajaba para una mujer tan rica como ambiciosa Miss T-Tris, quien, detrás de una cara dulce y figura apacible, escondía una de las villanas más peligrosas de la gran Expositrópolis. Es por eso que el Señor de los Pasillos prefirió esperar a que ella consumara su gran golpe para luego entrar en escena.

La tarde era muy calurosa. A pesar de todo, Pablo Estalón, recientemente resucitado por una bruja de la cuidad que cobra 10 Exposi Pesos la consulta, y su flamante novia, la jovial Cromática, no se olvidaron de sus planes y continuaron trabajando arduamente en la confección de pis casero para venderlo en la vía pública como jugo de manzana. “También podemos probar en Exposi Bank, ellos tienen el deber de comprarnos y están llenos de plata”, sugirió Cromática. “Como quieras mi amor, pero mirá que es muy alto. Queda en el piso 666, allá, en el ala delta de las Exposi Towers, y además es difícil que nos dejen pasar, sin contar que vomito cuando estoy a más de 20 metros de altura”, replicó el héroe.

Como los dos estaban chivando mal, decidieron esperar a que bajara el sol. Caminando por la calle, se cruzaron con un joven que le llamó la atención al perspicaz Estalón. “Ese debe ser un villano, yo sé lo que te digo”, comentó. Al estilo Nelson niño malo, NaziBoy se deslizaba por las calles reluciendo sus tatuajes y su onda piercing.

Mientras los tortolitos se distraían comentando colores cromáticos y modas veraniegas, Miss T-Tris entró en acción. Se detuvo en la esquina y de su cartera de mano empezó a sacar centenas de ladrillos de colores y comenzó a construir. La idea era brillante, si ella armaba una pared paralela a las Exposi Towers podría entrar por la ventana directo a la caja fuerte. Pero el problema comenzó cuando notó que, al formar una perfecta línea, los ladrillos se desvanecían. “Que cagada”-sostuvo- “así no lo voy a lograr nunca.” Entonces, probó diferentes fórmulas hasta que encontró que, cuando dejaba un espacio vacío, la línea seguía intacta. Así construyó un paredón de cientos de pisos hasta llegar a la ventana deseada.

Mientras, desde abajo, Pablo Estalón notó que la mujer se traía algo entre manos, pero prefirió dejarla consumar el golpe para después seguirla.

Por otra parte, NaziBoy se maravilló ante la belleza de la muchacha, la rebelde X-Girl, que inocentemente robaba las lapiceras. En seguida, su dulce perfil lo obligó a ofrecerle una invitación. “Cómo te llamás, Pitufina? Quiero formar una banda para conseguir muchas lapiceras sin pagar, ¿te prendés?” A lo que ella respondió: “Soy X-Girl. No sé, no sé, ahora quiero ese libro, es buenísimo, ¿conoces a Marx?”. De pronto, NazyBoy empezó a descomponerse hasta desmayarse en la vía pública. Pero al caer entorpeció el apurado andar de Miss T-Tris, quien se escapaba con una buena suma de dinero. Así, ella cayó al suelo, se abrió la cartera y empezaron a volar billetes por el aire.

En ese preciso momento se hizo presente el Señor de los Pasillos quien, con una aspiradora marca Exposi Hogar, atrajo todo el dinero hasta su bolsa y rápidamente intentó una fuga, pero al llegar a la esquina, alguien más se mostró interesada en el vil metal.

Se trataba de Cremátula, una villana muy poderosa, capaz de hacer caer de culo al más hábil bailarín de ballet. “Lo siento, pero necesito ese dinero”, le dijo al Señor de los Pasillos y, levantando su mano derecha, desde la parte superior de su palma le arrojó una crema en los pies haciéndolo caer de bruses. Seguidamente, tomó la bolsa de dinero, se subió al Cremóvil, una especie de recipiente de crema Hinds con motor bicónico pulmonizado de triple cilindrada con escape reforzado en níquel plutoniano, y emprendió una veloz huida por los cielos de Expositrópolis.

Todos se quedaron atónitos mirando como Cremátula escapaba con el dinero, pero NazyBoy, recién levantado del piso, aprovechó el descuido general y, desde un local de hamburguesas, se robó un combo 2 y desapareció misteriosamente por un callejón, seguido por X-Girl.

A todo esto, Miss T-Tris, muy furiosa, sacó de su cartera una pieza en forma de “L” y apuntando hacia el Seños de los Pasillos comenzó a disparar, pero esté, con rápidos movimientos, se ocultó detrás de Estalón, quien recibió 35 impactos, cayendo muerto en pocos segundos. Al verlo, Cromática se desmayó y Miss T-Tris no tuvo más remedio que huir del lugar para no quedar incriminada.

Mientras el Señor de los Pasillos mirando el cielo dijo: “ese dinero era mío. Cremátula, te has ganado un enemigo muy peligroso”.

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