viernes, 29 de mayo de 2009

Expositrópolis: Capítulo VIII.
El hijo de Cremátula - Parte 2



Sentada cómodamente sobre un sillón de espuma resbaladiza, Cremátula decidió prender el televisor y, como cuando seguía todos los detalles de los reality shows, se puso a observar con detenimiento a los Tali héroes, ahora recluidos en una lujuriosa habitación.

“Háceme de Betty Boop”, pidió con un poco de timidez Taliman. Y el chiquito, que no se quedaba atrás, respondió: “Bueno, pero vos después haceme de Ubaldini”. Acto seguido, Taliboy se puso a cantar y a imitar a la sensual diva de los dibujos animados, al tiempo que el más grande se calzó la inolvidable campera de cuero. De pronto, la escena pareció congelarse. Los héroes se miraron fijamente sin pronunciar una palabra…hasta que el jovencito quitó las gafas a Taliman... Boom! Una interferencia satelital hizo perder la imagen. Boom! Volvió la imagen, tras quince minutos.

Los héroes estaban recostados en un sofá, fumando un cigarrillo. Y el más grande de los dos mostraba con orgullo su pulsera mágica mientras se rascaba la nalga derecha.

Cansada de un espectáculo tan poco enriquecedor, Cremátula envió un mensaje a los Tali-héroes para chantajearlos. “Sé que se unieron los nazis. Les tengo una primicia… El perro tiene lepra y el dueño también, así que ustedes se han contagiado. Si me ayudan a buscar a SuperLipo, yo les puedo dar una crema que quita todos los males. Ah! y además no difundiré una cinta que tengo en donde ustedes aparecen haciendo cosas muy raras”.

Hundidos en una especie de pánico tan fuerte como la fobia que Gelman tiene por los ascensores, los muchachos aceptaron sin meditarlo y emprendieron una pesquisa por toda la cuidad.

Fue un arduo trabajo. Expositrópolis es tan grande que se puede encontrar casi cualquier cosa. Además, había feriado bancario, así que muchos de sus héroes habían salido a la calle a manifestar. Y otros a vender. X-Girl, por ejemplo, ofrecía unas perlitas color verdoso que fabricaba misteriosamente: SantiCat trabajaba haciendo sándwiches de mortadela, whiskas y membrillo vencido; Elisa V, en tanto, brindaba halagos gratuitos a pelados y coquetos... Pero lo más interesante, era el puestito de la Gran Hada, personaje siniestro que promocionaba una enigmática “epidemia”.

Nuestros héroes recorrían todos los espacios. Hasta que, ya agotado, Taliboy logró divisar un cuerpo similar al de SuperLipo flotando en el riachuelo. Por medio a la ira que causaría la noticia en Cremátula, el astuto joven decidió empujarlo para que se alejara de la orilla. Pero tuvo una gran idea y decidió volver al mercadito de la Exposi Plaza. Allí, la agente 0073 corría de un lado para el otro y había empezado a desempeñarse como infiltrada en la venta de juguetes. De esta manera, gracias a la simpatía de Taliboy, la mujer construyó, a pedido, un muñeco inflable con la descripción de SuperLipo.

Lo único que restaba hacer era engañar a Cremátula y entregarle el muñeco en vez del verdadero SuperLipo. Para eso, los audaces superhéroes le enviaron a la villana un sobre con la revista “La pirámide nutricional y sus innumerables beneficios sobre nuestra salud hoy, mañana y siempre” edición número 15.278. Sin pensarlo, Cremátula la abrió para ojear la receta y de repente un gas cegosomnofilizador ardiente bioftalmologizoide salió de la misma y la dejó sin visión por espacio de una hora.

Estos 60 minutos fueron aprovechados por Talimán y Taliboy, quiénes se hicieron presente con el muñeco en la mano para el trueque. Y así fue que estos se llevaron la crema anti-lepra y la cinta con el pornográfico video.

Pero la alegría no les iba a durar mucho: Cremátula recuperó la vista, se dio cuenta del engaño y tomando una copia del prohibido video, se dirigió a la sucursal más cercana del Expositrópolis Herald.

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