viernes, 29 de junio de 2007

Los “Pedritos” argentinos

Pedro tiene 12 años y le gusta mucho jugar al fútbol. Le gusta tanto que lo hace en cualquier momento, en cualquier lugar. Con una tapita de gaseosa, con un bollito de papel, con cualquier cosa. Sus zapatillas están muy gastadas, quizás de tanto “jueguito”, y quiere unas nuevas, pero no cualquier par, quiere unas azules que vio el otro día en la calle Florida.

Pedro es uno de los tantos chicos que viven en las calles de la ciudad de Buenos Aires. Es uno de los tantos chicos que hacen malabares (y no sólo con pelotas de colores) para comer, para dormir sin sentir frío, para comprarse unas zapatillas azules nuevas.

Pedro hace dos años que se fue de su casa. No quiere contar el porqué de su decisión, pero imaginarlo no resulta demasiado difícil. Todavía encuentra motivos para reírse, ya sea gastándole bromas a otros “Pedritos” y salir corriendo ó contándole chistes a cualquier persona que se atreva a conversar con él.

Pedro ofrece su show de malabares a cientos de desinteresados espectadores por día en la esquina de Avenida Ingeniero Huergo y Humberto I, y cada moneda que gana la ahorra para comprarse unas zapatillas azules que vió en una vidriera y que le gustaron mucho.

Pedro no quiere robar porque le da miedo. Casi todos los “Pedritos” que conoce roban, algunos para comprar comida, otros para comprar pegamento, otros para llevarle dinero a sus padres, otros para tener algo con que defenderse de alguien. Pedro prefiere hacer su espectáculo, evitar las miradas despectivas de los conductores de los “autos lindos” y ahorrar moneda por moneda.

Hay países donde los “Pedritos” no tienen que irse de sus casas. Hay países donde los “Pedritos” no tienen que hacer malabares para sobrevivir. Hay países donde los “Pedritos” tienen zapatillas azules nuevas cuando las otras se gastaron o se rompieron. Hay países donde los “Pedritos” pueden estudiar para tener un futuro. Hay países donde los “Pedritos” comen todos los días y juegan al fútbol con pelotas.

Pedro no tuvo la suerte de nacer en alguno de esos países. Pedro nació en Argentina. Y en Argentina, los que se tienen que ocupar de los “Pedritos” no lo hacen. En Argentina, la gente mira para otro lado teniendo un espectáculo de malabares a través de la ventanilla de su “auto lindo”.

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