viernes, 19 de diciembre de 2008

Expositrópolis: Capítulo I.
De rescates y lechugas



Luego de un extenso sábado, sellado por una cena espectacular –carne asada fría con pedacitos de uñas, gran cantidad de lechuga y jugo de color pis-, la joven pareja formada por Cromática Jeminguay, alias “la porteñita”, y el héroe Pablo Estalón salió a dar una vuelta, domingo muy temprano, en el Pablomóvil -una bicicleta antigua de colección, con lugar para llevar un paquete en la parte trasera-, y nunca mejor dicho “una vuelta”, ya que fue lo único que hicieron antes de que Pablo se cansara de pedalear.

De repente, una fuerte lluvia se hizo presente mientras ellos intentaban guardar el Pablomóvil en el garaje. Pero la lluvia no vino sola, sino que también apareció Elisa V, la archienemiga de Pablo Estalón, quien con un rápido movimiento empujó a Cromática al barro y se tiró arriba para trenzarse con ella en una feroz pelea.

Cromática, muy enojada porque su remera amarilla se había manchado con barro y por lo tanto la ubicación de ese color en el círculo cromático había cambiado drásticamente, tomó a Elisa V del cuello y la revolcó.

Al mismo tiempo, Pablo Estalón, que tenía un pito en la boca y oficiaba de referí, fue a buscar una planta de lechuga y la puso como premio para la triunfadora, cosa que enfureció aún más a Cromática, quien en un momento de descuido, recibió un golpe de knock out y cayó rendida perdiendo el importante cotejo.

Elisa V festejó el triunfo balbuceando una antigua canción guerrera alemana que decía algo como “soquen, soquen”, mientras bailaba hiperquinéticamente.

Entonces, Pablo tomó a Elisa V de la mano y la llevó hacia un iglú azul gigante en cuyo interior había dos reposeras, estratégicamente ubicadas, que eran enfocadas por una cámara fotográfica del año 72 montada sobre un trípode unicoide pentazodal ergonómico.

Luego de lo que todos ya sabemos, ambos se tomaron un colectivo de la empresa Urquiza y se dirigieron a la provincia de La Rioja, lugar donde los esperaba un tal Carlo para agasajarlos.

Pero lo que parecía una tierna historia de amor terminó en tragedia. En pleno viaje, sobre la Panamericana, Elisa V recibió un fuerte piedrazo que impactó en su cabeza y le provocó la muerte instantánea.

Esta difícil situación fue suficiente para que Pablo se diera cuenta del error que acababa de cometer: se había escapado con su archienemiga y había dejado a su amada revolcada en el barro.

Sin perder un minuto, Pablo volvió a Buenos Aires y al llegar a la esquina de su Pabloguarida, vio como unos hombres encapuchados metían a su Cromática en el baúl de un Ford Falcon modelo 76 color verde. Aunque quiso, nada pudo hacer al respecto: el auto salió rápidamente y dobló en la otra esquina.

Pablo Estalón, sin pensarlo, abrió su garaje, sacó su Pablomóvil y emprendió el rescate de su amada a toda velocidad. Luego de varios kilómetros el Falcon ingresó en Parque Norte y detrás llegó Pablo completamente transpirado.

Los secuestradores sacaron a Cromática del auto y la enfilaban hacia el lago, pero en ese momento ella comenzó a hablar del color de las capuchas y el círculo cromático, dando exactos porcentajes de cyan overall, cantidad de rojo y cantidad de verde, entre otras cosas.

Acto seguido, uno de los secuestradores se sacó la capucha y se la puso a ella de manera violenta, al tiempo que le decía: “Calláte de una vez”. Enérgicamente, Cromática le contestó: “A vos te conozco, sos Galimberti, uno de los malos”.

Eso fue motivo suficiente para que los secuestradores arrojaran a la insurrecta mujer al lago. Sin embargo, en ese momento apareció nuestro héroe Pablo Estalón, vestido al mejor estilo Cobra –anteojos oscuros, campera de cuero, pantalones de invierno y pucho sobre el costado derecho del labio inferior- y, con rápidos y precisos ademanes, desmayó a todos los secuestradores para luego rescatar a su princesa.

Todo parecía haber vuelto a la normalidad, pero desde las entrañas misma de la Tierra apareció el fantasma de Elisa V, envuelta en humo y luces, balbuceando nuevamente raras palabras alemanas, croatas y chispiritezcas.

Pablo Estalón dejó a un lado el disfraz de héroe y se asustó de tal manera que no solamente se meó encima, sino que además falleció en el acto, víctima de un paro cardíaco.

A todo esto, Elisa V le entregó a Cromática la lechuga obtenida en aquella recordada pelea y se dirigió hacia una luz blanca resplandeciente, para desaparecer nuevamente.

Cromática miró la lechuga y sonriendo tímidamente dijo: “ah, color verde claro, con gran cantidad de azul, un poco de rojo y otro poco de amarillo, sobre un 60% de cyan overall”.

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