viernes, 15 de octubre de 2010

Cleto



¿Cómo escribir de Cobos y no caer en la tentación de dedicarle los más duros epítetos? Tarea difícil si las hay, sin embargo alguien lo tiene que hacer, pero tiene que ser alguien que no haya sido favorecido por sus famosos votos de vicepresidente opositor, sino no tiene gracia. Y como yo no tengo miles de hectáreas de soja, ni tampoco tengo intereses puestos en que caiga el gobierno, ni tengo poder ni dinero creo ser una persona indicada, al menos desde el punto de vista ético.

Como bien se sabe, Julio César Cleto Cobos es un político que fue echado de por vida de la Unión Cívica Radical (UCR) por haber traicionado las bases de ese partido al haber compartido fórmula con alguien de la vereda de enfrente. Sin embargo, la comprensible gente de la UCR lo perdonó luego de que Cobos traicionara al gobierno del que formaba parte. Hasta aquí, los dos hechos más trascendentales en la vida política de este particular hombre público estuvieron marcados por la traición. Cualquiera estaría tentado de llamarlo traidor, pero yo no lo voy a hacer.

Sin embargo, Cleto, con una suprema falta de carisma y una evidente delgadez ideológica, se las ingenió para estar dentro de la escena política argentina, lo cual no es poco. Hay quienes aseguran que detrás de él hay varios asesores con muchas más luces que le digitan las acciones que debe tomar. Si esto fuera cierto, quizás debamos buscar ahí a los verdaderos autores intelectuales de las traiciones y no cargar en el pobre de Cobos toda la responsabilidad.

Muchos denostadores del vicepresidente se quedan en lo que ellos consideran la “terrible cara de boludo” que tiene. Desde ya digo que estoy absolutamente en contra de juzgar a alguien por su cara, por ende, no considero que haya que detenerse en su aspecto físico porque Cobos ofrece otras ricas características que son dignas de analizar con mucha más altura.

Por ejemplo, el último logro de Cleto -algunos seguirán diciendo traición- es su voto a favor del 82% móvil para los jubilados, sin embargo, y pese a haber dicho lo contrario, en su provincia sólo docentes y jueces cobran ese porcentaje. Los más obtusos se llenarían la boca llamándolo mentiroso o, en el mejor de los casos, oportunista.

A pesar de la buena prensa que se obtiene al estar en contra del gobierno hoy en día, a pesar de los buenos favores que se le conceden a aquellos que gastan su capital político en acciones contra los Kirchner, a pesar del positivo golpe de efecto que provoca votar “a favor de los jubilados", a pesar de pertenecer a una de las dos fuerzas políticas más grandes del país, a pesar de todo eso y más, las encuestas -seguramente manipuladas- se siguen empeñando en mostrar su escaso nivel de aceptación en la sociedad, incluso por debajo del Raúl Alfonsín cuyo único mérito es ser el hijo de su padre.

¿Será porque a pesar de perjudicar a este impopular gobierno la traición está mal vista? ¿Será porque nadie confía el volante del país a alguien con tan terrible cara de boludo? ¿Será por su falta de carisma? ¿O por su desmedida ambición? ¿Será porque pertenece a un partido que nunca pudo terminar un mandato presidencial? ¿Será por todo eso junto?

No lo sé con certeza. Lo que si sé es que pude completar la casi imposible misión de escribir sobre Cobos sin caerle con duros calificativos. O al menos es lo mejor que pude hacer sin tener que mentir.

1 comentario:

  1. LEO, 11 puntos. Que gran texto. igual para mi es por la cara de boludo!! jajajj na
    abrazo grande
    Nacho

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