martes, 14 de abril de 2009

A apostatar que se acaba el mundo



Si el lector es una de las tantas personas que, habiendo llegado a este mundo cruel, fue bautizada católica y arbitrariamente por sus padres, y desde entonces nunca profesó su adhesión a esta obtusa religión, y mucho menos a la iglesia que caracterizó su existencia a base de crímenes, vejaciones, violaciones e intromisiones, entonces sepa que tiene en su poder una herramienta para dejar de pertenecer a este tristemente célebre club, actualmente representado por el satánico Benedicto XVI.

La apostasía es el acto mediante el cual una persona deja constancia de que abandona la orden católica, es decir, deja de pertenecer a los registros que la iglesia usa para contabilizar a sus supuestos fieles. Esta acción está amparada por una figura legal llamada habeas data y, por lo tanto, no puede ser denegada por ningún cura, sea pedófilo o no, ni tampoco por la (poco) santísima institución.

La pregunta que cualquier bautizado incauto podría hacerse es: ¿Por qué apostatar, si así estoy bien? Primero debería hacerse otras preguntas. ¿Estoy de acuerdo con que los africanos dejen de usar preservativos, así se mueren todos y quedan menos negros en el mundo? ¿Estoy de acuerdo con que miles de mujeres pobres mueran por abortos clandestinos, así quedan menos pobres? ¿Estoy de acuerdo con que los homosexuales sean llamados depravados y enfermos? ¿Estoy de acuerdo con condenar el bendito sexo pre matrimonial? ¿Estoy de acuerdo con prohibir la educación sexual en las escuelas?

Si las respuestas a todas esas preguntas coinciden en una gran N y una gran O, entonces el bautizado incauto debería apostatar, porque la iglesia católica (así en minúsculas) usa su nombre para promover y fomentar todas esas iniciativas. Del mismo modo que una persona no permitiría que otra ponga en su boca cosas que no dijo ni piensa, no debería permitir que una institución que recibe mucho dinero del Estado (o sea, de todos nosotros), lo haga.

Yo, gracias a Dios, no estoy bautizado, pero sino apostataría sin dudarlo.

Más información en www.apostasiacolectiva.org.

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