
La vida en los departamentos de edificios no es fácil. Muchas veces hay que lidiar con ruidos molestos y, en el mejor de los casos, con vecinas que se lo hacen saber a uno mediante cartas debajo de la puerta. A continuación, un intercambio epistolar verídico.
Sr. Inquilino:
Sus vecinos del contrafrente le pedimos que modere el volumen de su televisor, ya que se escucha demasiado fuerte. Le recordamos también que vivimos en un edificio, no es un hotel. Es la segunda nota que le escribimos, tratemos de convivir sin molestarnos, no se puede estar pidiendo continuamente lo mismo. Usted en su departamento viva como quiera, pero no moleste a los demás con ruidos o gritos.
Sus vecinos
PD: Respete a sus vecinos
Estimada vecina:
Luego de su segunda nota me veo en la obligación de responderle. En principio porque considero que existe una posibilidad de que usted se esté equivocando de vecino. Si éste no fuera el caso, y usted estuviera tan segura de que soy yo “el ruidoso” como de que Cristina Kirchner es presidenta de nuestro país, entonces creo conveniente defenderme de sus acusaciones.
En primer lugar, debido a mi trabajo, no estoy durante casi todo el día, así que difícilmente pueda hacer ruido. Si usted se refiriera a la noche, ahí tendríamos algo sobre lo que discutir. Así que aquí vamos.
Antes de proseguir, le comento que no soy un ninja ni tampoco un monje tibetano, por lo que mis posibilidades de ser silencioso disminuyen casi hasta desaparecer por completo.
Ahora bien, o estos ruidos que produzco, típicos de alguien que vive, son muy fuertes, o usted tiene un oído biónico, que de ser así, francamente se lo envidio. De todos modos, a pesar de que tengo un oído común y corriente, sepa que también escucho ruidos y música proveniente de otros departamentos, pero que lo entiendo como algo absolutamente normal, típico de este tipo de edificaciones. Si me molestaría, en cambio, que alguien pusiera una cumbia a todo volumen a las 3 de la mañana. En ese caso podríamos juntarnos y escribirle una carta en conjunto al desconsiderado vecino cumbiero.
En sus cartas usted se refiere a mí como “Sr. Inquilino”, casi despectivamente, por lo que infiero que usted es propietaria. Déjeme decirle que si usted buscaba silencio, comprar un departamento no ha sido una buena elección.
Tiene razón usted, sin embargo, en que esto no es un hotel. Pero tenga en cuenta que tampoco es una casa en el medio de la montaña, por lo que pretender silencio absoluto peca, no sólo de infantil, sino de utópico.
Un arquitecto amigo me confió uno de los secretos que podrían explicar el porqué de estos ruidos que usted percibe. Según parece, las constructoras utilizan ladrillos huecos para levantar las paredes, ya que los otros son mucho más caros. Como sabemos, el ladrillo hueco atenta contra toda posibilidad de intimidad sonora dada su naturaleza frágil y delgada. Ya quisiera yo que nada de lo que digo o hago llegue a oídos foráneos, pero a la industria de la construcción parece no importarle demasiado.
De todos modos, para que vea que no tengo ánimos de discutir como así tampoco de entablar una mala relación vecinal, prometo redoblar esfuerzos en reducir mis ruidos todo lo posible, siempre dentro de los parámetros normales, claro está.
Aprovecho la ocasión para saludarla cordialmente.
Su vecino
Sr.:
No quiero malos entendidos ni molestarlo, simplemente la nota fue escrita para que trate de moderar el volumen del televisor o lo que sea. Si usted no es, discúlpenos y otra vez le explico que el contrafrente es muy estrecho y todo se escucha.
Nadie pretende silencio absoluto sino que los ruidos no sean estridentes, ya sabemos que hay otras personas que hacen ruido. Tratamos que entiendan que se puede poner música o escuchar televisión sin poner el volumen al máximo.
Le aclaro: le puse inquilino porque no sé su nombre. Si le molesta me dirijo a usted como señor.
No tengo oído biónico, ni pretendo que usted sea monje, le aclaro que si usted lee la hoja de expensas figura un párrafo sobre los ruidos.
No pretendo que tengamos ni malas ni buenas relaciones, sino que nos respetemos. No es fácil convivir en un edificio.
Lástima que me gusta el mar, no la montaña. Dejemos las ironías, vivamos en armonía.
Su vecina.
Una duda: a qué se refiere cuando dice "molestar con ruido o fritos". ¿Molesta tanto Bombón Asesino como una milanesa a caballo?
ResponderEliminarEn realidad debía decir "gritos", como ha sido corregido. De todas maneras, Bombon Asesino, o cualquier otra cumbia molestas más que cualquier cosa, incluso una milanesa a caballo, o para mencionar algo más liviano, una pechuguita grillé con puré de calabza. Saludos
ResponderEliminarTremenda tu vecina ajajaja
ResponderEliminarNo te volvio a escribir tu vecina??
ResponderEliminarESTO ES TOTALMENTE CIERTO HAY PERSONAS Q NO RESPETAN EL CONVIVIR JUNTOS EN UN EDIFICIO DE APARTAMENTOS A MI ME PASA LO MISMO CON MIS VECINOS PERO Q HACEMOS NOS LOS HECHAMOS DE ENEMIGOS O LOS IGNORAMOS?PARA COLMO SON CRISTIANOS,HEMOS HECHO LO POCIBLE POR CONTROLAR ESOS RUIDOS Q HACE SU HIJO Y EL TELEVISOR A TODO VOLUMEN PERO NO HEMOS CONSEGUIDO NADA,POR ESO YA LOS IGNORAMOS,ALGUN DIA ELLOS MISMOS SE DARAN CUENTA DE LO Q MOLESTA ESO CUANDO ELLOS VIVAN EN UN SEGUNDO PISO Y SE LO HAGAN A ELLOS.
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