miércoles, 3 de noviembre de 2010

Voces



Las voces dispersas apenas se escuchan. Aquí, allá y más allá cada una de ellas eran, además, atacadas por otras voces escasas de argumentos, casi siempre con la misma violencia de la que se jactan estar en contra.

Las voces dispersas parecen menos y de esa apariencia se valen quienes deberían informar que no son tan pocas como se cree pero claro, no lo hacen porque se derrumba el discurso falaz que vienen manteniendo desde que empezaron a tener, por primera vez en su historia, un enemigo popular que les hace frente.

Las voces dispersas, si además son jovenes, resultan menospreciadas por esa creencia alimentada por buitres, de que no saben nada, no entienden nada y que deberían dedicarse a estudiar.

Las voces dispersas, quizás por la propia dispersión y por las informaciones hegemónicas, llegaron a creerse que eran pocas y que levantaban la bandera de una causa perdida.

Las voces dispersas insultaban para sus adentros cuando un representante despreciable declaraba -en nombre de ellas- que estaban hartas de la crispación unidireccional y que querían diálogo.

Las voces dispersas de aquí, de allá y de más allá, se juntaron un día en la Plaza y perdieron su condición de tal.

Ahora son voces mancomunadas que demuestran que no son violentas, que son muchas, que son jovenes pero con ideales bien fundados, que no representan lo que los representantes despreciables quieren hacer creer, que la crispación también viene de enfrente, que habrá diálogo pero no para entregar la concreción de los nuevos objetivos, que cuestionan -y mucho- lo que leen y escuchan.

Pero, fundamentalmente, las ahora voces mancomunadas demuestran que apoyan un proyecto y a su carismática líder, que van a luchar para que no se dé ni un paso atrás y no por obcecación sino por ideales.

Quienes no las quieran escuchar, que se atengan a las consecuencias.

1 comentario:

  1. marialuzdemartino@gmail.com3 de noviembre de 2010 a las 19:19

    muy bueno, me gusto mucho lo que escribiste! así es no por obcecación sino por convicción, algo que a esos que hablan de nosotros les falta...y no conocen, su única convicción es el sueldo a fin de mes!

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